lunes, 30 de noviembre de 2009

leche con chocolate

cierto día del mes de noviembre, con los bolsillos llenos de confort usado, estimulando un poco el matinal de chile, provocando en las fiebres de la cama un desmayo, siendo más normal que de lo normal, nada pasa. Todo es normal, los autos pasan y frenan en la esquina, y antes de que no se pueda imaginar me regresó el esqueleto a mi muy querida transferencia de elementos cotidianos: el pan con queso derretido, la bombilla quebrada de la leche con chocolate, las guitarras de los compositores rebotan en las personas. Pasa el día, avanzan unos pasos por la vereda, los arboles despiertan para no hacer nada más que fotosíntesis. Pan con queso y leche con chocolate, una mezcla entre salado y dulce. A los chilenos nos gusta regodiarnos en puras leseras, salir a la calle sin saber porqué, decirle a alguien que nos veremos cuando nunca llega el encuentro, engañarnos al decirnos que haremos algo que no cumpliremos. La casa está vacía, pero le hago compañía junto con las dos perritas, una de ellas tiene un embarazo psicológico y a la otra se le quebró una patita cuando era más chica. La cosa es que este día todo es tan normal que asusta. Es tan cotidiano levantarse, abrir los ojos, abrir la boca, mirarse al espejo, pensar en el día, pensar en el mañana, pensar en el pasado para después no saber que pensar. Las zapatillas donde mismo se sientan a descansar, yo me siento a descansar de nada, ellos se sientan en las micros a descansar. Todos nos sentamos a descansar en algún momento, el descanso es algo normal en todo lo que veo, aún cuando no se hace nada, se descansa. Un día normal con el silencio de las mañanas, con el silencio de los sueños, un día normal que nunca es igual al anterior. Los pequeños detalles se vuelven las grandes diferencias; las hormigas nunca llevan el mismo alimento a sus colmenas, pero aquello parece no afectarnos. El mismo pájaro no es el que se cierne sobre el pino. Que aburrido es escuchar a la gente que dice que no hace nada, es tan cínico de su parte no notar que hablan, pestañean e incluso respiran. La cosa es que es un día normal y la misma leche con chocolate no es la misma leche, la de ayer no tenía la fecha de elaboración a las 04:32, sino que a las 04:31. Yo creo que todas esas cosas son mentira y que da lo mismo a la hora que se fabriquen, porque hay alguien que ese es su trabajo y se esfuerza por poner horas que nadie se cuestione como cuando intentamos no reírnos y la bomba de saliba nos revienta la boca.

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