¿Dónde estás mujer?
La habitación arde
Y se borran las huellas de tu nombre.
¿Dónde está, mujer, tu rastro felino
Y tus pasos ágiles?
¿Que acaso debemos extinguirnos
Hasta el fin de nosotros o
Sentarnos a observar la hecatombe?
Hoy, mujer,
te espero más que nunca,
Y las heridas se desmayan en la cama
Esperando o saciándose
de una ducha febril.
¿Dónde estás, mujer,
Escondida
O el reloj se ha puesto en mi contra?
Se me queman los sesos,
y la sangre se me seca
Con la boca
Tengo sed,
Ganas de tu pelo,
De tu cuello
Y tus dedos curiosos,
De tus caderas locas
Y tu boca cuerda,
De tus iris nocturnos,
La táctica tibia,
Y la columna asustada
Con la selva despierta.
Ya no te busco mujer,
Las heridas duermen en la cama
Y las duchas me avinagran
El corpus.
Sólo en el último incógnito
segundo de la noche
en el sudor de la carne
Toco en silencio
Tu sueño.
