jueves, 5 de marzo de 2009

De Una Tarde De Conversación.


I

Toma esta piedra, verás lo que yo veo,
lo que creo, lo inexorable; lo posible.
al tomar esta piedra en tus manos
sentirás el peso  en tus hombros,
verás una fantasía, algo extraño.
ya no serás quien eres, no más tú.
verás que la señal de los que caen
del cielo son evidentes ante tu vista.
Y la piedra no será más piedra,
será mascará, será nave espacial,
será sensación que viaja en el tiempo;
en el espacio, entre los vacíos del aire.
Irás sentado entre muchos otros,
se te revelerá la verdad en un video,
dentro de una real ilusión, una piedra
no es tan solo lo que ves: altera lo que viene.
Vendrás sentado viendo como se inseminó
la tierra para terminar en lo que ves,
aquel lugar fue invadido por seres del espacio,
de otro planetas, de formas inconcebibles para ti;
hablar de esas formas, es no hablar de ellas,
ni la más mínima palabra refleja lo que son,
al ser desconocidas no puedo explicarlas.

II
Mi nombre fue un invento del tiempo,
la llovizna de las mañanas una señal.
los dias parecen normales, lo de siempre.
la gente camina con la paz en los bolsillos,
aun reclaman los estafados por justicia.
Yo me perturbo al estar quieto, sin hablar,
al observar la perturbación de la gente
dentro de cada iris, como una furia hirviendo.
Las piedras en las calles corren en libertad
desnudas, nadie las percata: el mayor signo.
Cierto día caerán de los cielos señales rojizas
naves circulares que se poserán en los patios
y en los edificios se colgarán banderas extrañas
que indicarán el inicio de una nueva civilización.
III
En cierta piedra que brotaba del camino
observé pequeños símbolos de color oscuro
se veía un circulo en llamas y puntos blancos
escapaban de las ascuas oscuras que se veían.
la curiosidad, dueña de aquel espacio del tiempo,
me entibiaba los ojos con el aliento de las pupilas.
Fue un lapso de tiempo tan fugaz que pasó entonces,
me vi con una extraña máscara  sobre la cara,
y podía ver el inicio de los tiempos como si estuviera alli.
Antes de todo, vi una gran explosión atorada en el aire
sentía un carraspeo en la gárganta,  pulgas entre la carne y
la piel era como si las emociones se hubieran olvidado
regresado al momento en que nada tenía nombre
donde todo pudo haber sido lo mismo, y los caballos
eran quienes dejaban marcas en los paraderos
dentro de un corazón que amarraba dos nombres
guaradaba el amor de dos amantes que no temieron
la situación perfecta de la Cami sintiendo pavor
mientars escribía con un corrector el primer nombre,
El pato, temblando como una hoja al viento, preguntaba,
no sabía lo que venía, el rubor le hirvió la sangre.
Ella escribió su nombre primero, pensativa, como si
intentará desencadenar un codigo del amor perdido
Y un cause de afroditas afloró en los ojos de cada uno
como una araña que devoró a cupidopara tejer una red
entre sus miradas de púberes incoloros, con nervios
y una poscisión frontal que detenía las voces de ambos.
La Cami seguía escribiendo, como pensando, mirándolo
atenta a los pelos que le salían de su pelo chascón
coqueteando con todos menos con él, devorando
el dulce caramelo que brotaba de todo su cuerpo,
hasta que terminó su nombre y puso una"Y",
luego se detuvo para mirarlo uan vez más,
con el sonido de las micros, una serenata mécanica
se volteaba, se iba y se devolvía para mirarlo
y comenzó con al primera letra, mientras
en el fond no eran tambores los que sonaban
era una orgía de nervios dentro de los cuerpos,
pronto las letras se acabarón, se vieron las nubes
se detuvieron los semaforos por un segundo,
era como si toda la gente se hubiera detenido
y hubiese observado aquel acto de amor entre ellos.
El no vió el nombre que cubría la mano de la chica
pero sabía que era el suyo, ella se acercó, lo miró,
lo besó en la mejilla y le sonrío, mostrnado sus dientes.
Las hojas continuaban pereciendo hasta sus tumbas,
yo continuaba observando el inció de los tiempos.


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